Descripción
En esta obra al óleo, Ximena Vega retrata un paisaje urbano donde la arquitectura y la vida cotidiana conviven bajo un cielo cargado de nubes. La torre que se eleva entre los árboles se convierte en un punto de referencia que conecta la ciudad con el horizonte andino.
La escena captura el movimiento de la calle y la luz cambiante del día, mientras las montañas aparecen al fondo como una presencia silenciosa. La pintura evoca la memoria del paisaje y la relación permanente entre ciudad, naturaleza y cordillera




