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El Jardín de Alicia: Pamela Leichtle nos invita a descubrir un Chile fantástico a través del arte


Hay exposiciones que se contemplan y otras que se recorren como si fueran un viaje. El Jardín de Alicia, la nueva muestra de Pamela Leichtle, pertenece a esta última categoría. Inspirada libremente en el universo de Alicia en el País de las Maravillas, la artista propone una relectura profundamente chilena del clásico, donde la biodiversidad, los paisajes y las especies nativas se transforman en protagonistas de un relato visual lleno de imaginación y reflexión.

La exposición se inaugura el 11 de julio de 2026 en la Casa de la Cultura Anahuac, y permanecerá abierta hasta el 30 de agosto. A través de una serie de pinturas de intensa fuerza cromática, Leichtle invita al público a cuestionar cómo habitamos nuestro territorio y cómo enfrentamos los cambios que atraviesan nuestra época.

¿Cómo nació la idea de esta exposición?
Pamela Leichtle:

El Jardín de Alicia nació de una inquietud muy personal: reflexionar sobre nuestra capacidad de adaptación.

Vivimos en una época de cambios permanentes, donde la tecnología, la crisis ambiental y las transformaciones sociales nos obligan constantemente a reinventarnos. Pensé en Alicia como una metáfora perfecta de esa experiencia: alguien que cae en un mundo desconocido y debe aprender nuevas reglas para habitarlo.

Al mismo tiempo, quise poner en valor la belleza de lo cotidiano y del territorio que habitamos. Muchas veces buscamos lo extraordinario en lugares lejanos, cuando Chile posee una biodiversidad y una geografía capaces de despertar el mismo asombro que cualquier mundo fantástico.


El título de la muestra es muy sugerente. ¿Qué significado tiene para ti?
Pamela Leichtle:

Siempre me ha interesado la figura del viajero, de quien se enfrenta a un territorio desconocido y, al recorrerlo, también se transforma.

En esta exposición, Alicia asume ese papel.

Su viaje no ocurre en la Inglaterra victoriana, sino en un jardín profundamente chileno, habitado por especies nativas, líquenes, hongos, semillas y criaturas híbridas inspiradas en nuestra biodiversidad.

Es un espacio donde la naturaleza deja de ser un paisaje para convertirse en un personaje activo que transforma a quien la atraviesa.

El jardín representa ese lugar donde aprendemos a mirar el mundo con otros ojos y descubrimos que el cambio puede ser una oportunidad, no una amenaza.


Tu obra posee una identidad visual muy reconocible. ¿Qué técnicas y referencias fueron fundamentales?
Pamela Leichtle:

Me considero una artista con una fuerte raíz gráfica. El dibujo es el punto de partida de todo mi trabajo; antes de pintar necesito construir la imagen desde la línea.

Visualmente me inspiran mucho la estampa japonesa, por la síntesis de las formas y el uso de colores planos, así como la estética psicodélica por su libertad cromática y su capacidad para crear atmósferas donde lo real y lo imaginario conviven.

Trabajo con acrílico sobre tela, utilizando colores intensos y una figuración que busca construir un universo fantástico sin perder el vínculo con elementos reconocibles de nuestro entorno.


¿Hubo algún momento que cambiara el rumbo de la exposición?
Pamela Leichtle:

Sí.

Ocurrió mientras pintaba la primera obra de la serie, El Descenso.

No estaba pensando en Alicia. Solo al terminarla vi a esa mujer de cabello azul cayendo entre semillas y criaturas híbridas.

En ese momento comprendí que estaba entrando en otro mundo y pensé:

«Esta es Alicia».

Ese descubrimiento cambió completamente el rumbo del proyecto. Las siguientes pinturas comenzaron a surgir de manera casi natural y, poco a poco, entendí que todas formaban parte de un mismo relato.


Si tuvieras que elegir una obra que represente el corazón de la exposición, ¿cuál sería?
Pamela Leichtle:

Es difícil escoger una sola porque cada pintura la viví intensamente.

Si pienso en las ideas centrales de la muestra, destacaría Casa Cuerpo.

La obra nace del momento en que Alicia crece tanto que la casa le queda pequeña.
Esa escena me hizo pensar en cómo el espacio doméstico, que debería protegernos, también puede convertirse en un lugar que limita nuestras posibilidades.
La relacioné especialmente con la experiencia de muchas personas cuidadoras, cuya vida transcurre casi por completo dentro del hogar.
Mientras afuera el mundo cambia, dentro de la casa la vida se vuelve monótona, casi mecánica.
En la pintura aparece un cielo intensamente eléctrico donde ocurren muchas cosas, mientras un híbrido entre conejo y hombre parece no querer mirar, como si permanecer inmóvil también fuera una decisión.
Otra obra muy significativa es Criatura de Samoré, inspirada en un viaje por el paso Cardenal Samoré hacia Bariloche.
La inmensidad de la cordillera, las rocas expuestas y los lagos me impresionaron profundamente. Quise traducir esa sensación de asombro incorporando una criatura imposible: una jaiba voladora que habita ese paisaje, como si la propia geografía diera origen a nuevas formas de vida.


¿Qué esperas provocar en quienes visiten la exposición?
Pamela Leichtle:

Me gustaría que las personas redescubrieran el territorio que habitamos.

Sería maravilloso que reconocieran especies de nuestra flora y fauna, la cordillera o los bosques, pero también que los vieran desde otra perspectiva, donde la imaginación permite descubrir nuevas posibilidades.

Más allá de eso, quisiera dejar una reflexión sobre la adaptación.

Vivimos tiempos de incertidumbre y cambios acelerados, pero la naturaleza nos recuerda que la transformación es parte de la vida.

Todos formamos parte de un mismo sistema vivo, donde cada especie depende de las demás.

Ojalá la exposición invite a pensar en una relación más respetuosa con el medio ambiente y nos recuerde que la flexibilidad y la capacidad de transformarnos son esenciales para enfrentar el futuro.


¿Qué viene después de El Jardín de Alicia?
Pamela Leichtle:

Siento que El Jardín de Alicia está recién comenzando.

Hay varias pinturas que imaginé para esta exposición y que finalmente no pude realizar por cuestiones de espacio y tiempo, así que me gustaría seguir ampliando este universo.

También quiero profundizar en la construcción de una mitología inspirada en la biodiversidad chilena, donde lo cotidiano, la flora, la fauna y los paisajes locales sigan dialogando con la fantasía.

Creo que aún existen muchas historias por descubrir en nuestro territorio.

Una invitación a mirar Chile con nuevos ojos

Con esta exposición, Pamela Leichtle propone una experiencia que va más allá de la contemplación estética. Sus pinturas nos recuerdan que la imaginación también puede ser una forma de conocer el territorio y de comprender los cambios que vivimos como sociedad.

El Jardín de Alicia invita a perderse entre bosques imposibles, flores con rostro, criaturas fantásticas y paisajes profundamente chilenos para descubrir que, tal como Alicia, todos estamos aprendiendo a habitar un mundo en permanente transformación.


Información de la exposición

Lugar: Casa de la Cultura Anahuac – Parque Metropolitano de Santiago
Fechas: 11 de julio al 30 de agosto de 2026
Artista: Pamela Leichtle
Organiza: AAPLAR, Casa de la Cultura Anahuac y Parque Metropolitano de Santiago.