Descripción
En esta obra realizada en acrílico, Daniel Ponce presenta una escena que evoca los paisajes del sur de Chile, donde la arquitectura rural dialoga con la naturaleza. Tres estructuras elevadas sobre pilotes, revestidas con tejuelas, se alzan frente al mar como pequeñas construcciones imaginadas que recuerdan los palafitos y las formas tradicionales del borde costero. Sus líneas simples y geométricas contrastan con la suavidad del cielo y del paisaje.
En primer plano, tres ovejas recorren tranquilamente la pradera iluminada, aportando una sensación de calma y vida cotidiana. La composición combina elementos reales y fantásticos, creando un relato visual donde el territorio, la memoria y la vida rural se entrelazan en una escena poética del bordemar.




